el poder del visual merchandising.


Alguna vez se preguntaron por qué las tiendas cambian sus escaparates cada tres días o cada semana, por qué cuando entramos a una tienda por departamento el sector mujer está generalmente en el lado derecho, por qué ponen música si “nadie escucha”, por qué huele tan bien al entrar, por qué las luces por lo general son color amarillas y no blancas, por qué las escaleras para subir y bajar están en lados opuestos o por qué los baños por lo general lo encontramos en el sector o piso de hombres. 

Y es que parecen preguntas un poco obvias, pero absolutamente todo tiene una planificación, un por qué y sobre todo un fin, el cual es brindar una máxima satisfacción al cliente con el fin de que éste regrese y forme un apego con nuestra marca.


Todo esto es el visual merchandising, no se trata solo de lo visual, se trata que intervengan todos los sentidos, olfato en los aromas, audición en la música, gusto en las degustaciones (en el caso de supermercados y lugares de comida), visual en la iluminación y general, tacto en las diversas texturas del establecimiento.

Muchas veces para entrar a una tienda el factor decisivo es lo que vemos en los escaparates, nos gusta pararnos a observar que de nuevo tienen para nosotros, las últimas tendencias, precios, etc, pero si pasamos todos los días por el mismo lugar y vemos las mismas cosas, posiciones y colores, todo se torna aburrido y ya no capta nuestra atención.

El visual merchandising va más allá de los escaparates, si bien es uno de los lugares donde más se expone los productos, anuncios (servicios), es el empleo de todo el lugar en sí, desde la posición, colores, aroma, música, iluminación, según el tipo de producto o servicio que se desea presentar. Esto es muy importante porque va ser la parte que tenga contacto con el cliente, la primera impresión que se va llevar del lugar.


Un especialista del tema tendrá en cuenta lo siguiente:

  • Saber cuál es la identidad de marca de la empresa, para que el cliente se sienta identificado con ella.
  • Saber cuál es la circulación del cliente, hora, días, temporadas.
  • Saber detectar los puntos fríos y cálidos, que vendría ser los lugares donde menos y más concurrencia tiene el cliente respectivamente dentro del establecimiento.
  • Pensar como si fuera un cliente y elaborar las estrategias de posicionamiento simples y sencillas.
  • Los escaparates son el primer contacto con el cliente, depende de ellas para que el cliente decida entrar o no, es por ello que tanto la vidriera como el interior deben guardar relación para que el cliente entienda el concepto de la marca.
  • Tendrá que elaborar todo un estudio de metros, inmobiliaria disponible y organizar un planeamiento para facilitar el trabajo tanto del especialista como de la marca.


Como hemos podido observar, el fin de todo este proceso es saber captar al cliente, que se sienta cómodo e identificado, que al momento de escuchar una música o percibir el aroma característico del establecimiento su cerebro recuerde inmediatamente a la marca y que el impacto que le genere la vidriera concuerde con una experiencia de compra agradable, pues todo esto conllevará a que el cliente compre, recuerde y vuelva al lugar.




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